lunes, 29 de abril de 2013

RESEÑA X SEMINARIO INTERNACIONAL


Pequeños detalles

Eugenia Molina

Hemos transitado hace algunos días el X Seminario Internacional del CIEC,  un acontecimiento preciado para nuestra comunidad, la del CIEC,  no solamente por el camino recorrido desde 2001 con la visita de Alexandre Stevens hasta hoy, o por los efectos con que nos encontramos: la gran cantidad de público, los colegas que nos visitan de otros lugares, las resonancias y felicitaciones; el gusto de recibir a un invitado internacional cada vez, y en esta ocasión especialmente, el buen encuentro con Guy Briole, su claridad y su pasión en la transmisión. Sino también y muy especialmente, me refiero al  trabajo que todo el Instituto realizó hacia el Seminario.

Las investigaciones de los Departamento y Programas, las reuniones preparatorias en las que también participó la Escuela, el estudio en las distintas áreas sobre el tema que nos convocaba esta vez: La feminización del mundo; el encarnar cada uno de los adherentes del Instituto el nombre Seminario Internacional y hacer de eso su causa, es algo que no deja de sorprenderme cada vez, de la buena manera por supuesto.

En la apertura del Seminario me serví de un texto que, a mi gusto consonaba muy bien con La feminización del Mundo: Los extractos del Diario de Adán y Eva de Marc Twain,  para intentar transmitir algo de lo que había sido el  trayecto hacia el X Seminario Internacional del CIEC.

Encontraba que  las palabras de Adán y Eva, macho y hembra, nos remitían a nuestra “cocina” del Seminario. La lógica fálica y la no - toda, el pragmatismo de Adán y  el excesivo gusto por el detalle de Eva,  la introducción de lo diferente en el mundo de lo conocido, la serenidad y la prisa, el optimismo inusitado y el lúcido pesimismo que nos recuerda Eric Laurent, los tiempos necesarios de comprender y los también necesarios de concluir; fueron  la cara  y cruz cotidiana del trabajo de preparación de este Seminario, mezclándose por momentos, separándose diferenciadamente en otros. Seguramente muchos de los que trabajaron muy de cerca en los preparativos y los también perseguidos Adanes, notaron que cualquier coincidencia con la realidad no era ninguna ficción.

Hoy, ya pasado ese momento de adrenalina inicial, nos encontramos en un momento otro. Pasó la transmisión de Guy Briole, quién no sólo dictó un excelente Seminario, sino que recogió nuestras elaboraciones, nuestras preguntas, las líneas de sombras que se delineaban en los avances epistémicos sobre el tema, y también la transferencia generada no sólo al “visitante distinguido” sino también la de trabajo, puesta en marcha en nuestro Instituto hacia y durante el transcurso del Seminario.

Guy Briole nos dejó un recorrido exquisito que inició afirmando la imposibilidad de reducir  la feminización del mundo a la pérdida de valores fálicos, para concluir con el deseo del analista y su más allá después del  análisis.

La feminización del mundo y el saber, la afinidad femenina al semblante, cómo se sitúa el hombre en el siglo XXI con respecto a una mujer, la renuncia a las insignias fálicas que no hacen de eso el no- todo, el poder que feminiza acompañado de la desregulación de lo real, el goce no negociable y el intento siempre fallido de los hombres para “razonar” a una mujer, fueron algunos de los temas que nuestro invitado desplegó… podremos leerlo muy pronto en nuestra próxima Grulla.

Un significante quedó resonando en mí al finalizar el Seminario, y lo sigue haciendo con el correr de los días, en los agradecimientos y felicitaciones, en las interpretaciones posteriores al acontecimiento, en lo que se lee de la experiencia de formación transcurrida  en la preparación y el atravesamiento del Seminario Internacional. Es la palabra detalle, que como lo señala JAM (1) El detalle es pequeño y, y en todo caso, es más pequeño que el conjunto…pero es el pequeño detalle, el pequeñísimo detalle, el que llama el orden de las cosas.

Creo que tanto en  las perlas que nos dejó Guy Briole en su transmisión, como también en el armado, en  la preparación del Seminario, respiramos ese clima de detalles sin dejar de sobrevolar el conjunto, un conjunto que se ordenó al menos esta vez, contando con los pequeños detalles.

 

 

(1)- Miller, Jacques Alain. Los divinos detalles. Paidos. Bs. As 2010

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